El
museo de Santa Cruz debe su nombre al edificio que ocupa, el antiguo
hospital de Santa Cruz construido en el siglo XVI a instancias del
cardenal don Pedro González de Mendoza, el Gran Cardenal, quien
dispuso en su testamento que todos sus bienes fueran íntegramente
destinados a su fundación y mantenimiento.
Las
obras se iniciaron a principios del siglo XVI de la mano de Enrique Egas que se inspiró en la estructura cruciforme del Ospedale
Maggiore de Milán, diseñado por Filarete. Aunque Egas simplificó
la planta dejando solamente una cruz griega, dos amplias naves de dos
pisos, una para hombres y otra para mujeres, cubiertas con
artesonados mudéjares (de par y nudillo y decoración a lazo) y
renacentistas y con cuatro patios en los ángulos, de los que solo se
construyeron dos.
En
la década de 1520 entró a trabajar Alonso Covarrubias quien realizó
las decoraciones de la portada, el vestíbulo general y el patio
noble
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Fachada Hospital de Santa Cruz |
Covarrubias realizó una fachada simple, no se reflejan exteriormente las plantas, las ventanas no tienen una disposición simétrica y la portada, de estilo plateresco, se ubica en el lado izquierdo, debido a que no se realizó el proyecto inicial, faltando el patio de la esquina suroeste que completaría la fachada y que hubiera dejado la portada en el centro. El vestíbulo se cubrió con tres bóvedas de crucería y se abrieron tres puertas de mármol decoradas que conducen a la antigua biblioteca, al interior del edificio y al patio principal de estilo renacentista, formado por una doble arquería, con arcos de medio punto en el primer piso y rebajados en el segundo, destacando la escalera de estructura tardogótica, seguramente diseñada por Enrique Egas, y decorada por Covarrubias hacia 1530 en estilo plateresco.
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Patio y escalera |
El
edificio funcionó como hospital y hospicio durante tres siglos,
hasta la desamortización de Mendizábal, momento en el que pasó a
ser Colegio General Militar dependiendo del Ministerio del Ejército,
se realizaron obras para su acondicionamiento, y cuando el colegio
pasó al Alcázar, el edificio quedó deshabitado, sufriendo el
abandono y diversos expolios.
En
1902, a instancias del conde de Cedillo, el edificio fue declarado
Monumento Nacional aunque no se realizó ninguna inversión ni mejora
hasta 1919 en que pasó a depender del Ministerio de Instrucción
Pública que lo convirtió en sede del Museo Arqueológico
Provincial, el antecedente de lo que en la actualidad es el Museo de
Santa Cruz.
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Obras de restauración en 1932 y una de las salas del museo en 1935 |
Tras
años de obras, para adecuar el edificio a su nueva función
museística, el hospital de Santa Cruz volvió a abrir sus puertas en
1935, cerrándolas un año después debido al inicio de la guerra civil. El edificio fue tomado por las milicias republicanas y debido
a su cercanía con el Alcázar sufrió graves daños.
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La misma sala que la foto anterior con los daños causados por la guerra |
Tras
la guerra hubo una nueva restauración y se dejaron en depósito obras propiedad de la Iglesia de Toledo, que se unieron a los fondos
del Museo Arqueológico de Toledo y de la Parroquia de San Vicente.
En
2010 se realizó una nueva reestructuración dando lugar a las tres
secciones que lo componen actualmente, la sección de arqueología con piezas como el mosaico romano de las
Cuatro Estaciones, sarcófagos, inscripciones romanas e islámicas o
lápidas funerarias procedentes de la antigua Sinagoga del Tránsito, la de artes decorativas, con parte de la colección Carranza de cerámicas
y azulejos y la de bellas artes, donde destaca la muestra de pintura
toledana de los siglos XVI y XVII, con obras de El Greco o Luis Tristán.