EL FALSIFICADOR DE VERMEERS

Cristo con la adúltera recuperado
El 7 de mayo de 1945 un grupo de especialistas en arte, integrados en las filas del ejército americano y conocidos como los Monuments men, encontraron en las minas de sal de Altaussee, cerca de Salzburgo, Austria, más de ocho mil obras de arte que el nazismo había robado durante la guerra.

Entre las obras que se recuperaron se hallaba un Vermeer, Cristo con la adúltera, que había sido propiedad del mariscal nazi Hermann Göring.

A partir de los documentos que acompañaban a la pintura y a una compleja investigación, se descubrió que Göring había comprado la obra en 1943, a través de un oficial de la Gestapo y por 1,6 millones de florines, a Hans Van Meegeren, un pintor holandés.

Han Van Meegeren durante
el juicio
En Holanda se consideraba alta traición colaborar con el enemigo, por lo que el 29 de mayo de 1945 Van Meegeren fue arrestado, acusado de saquear y vender obras pertenecientes al patrimonio artístico holandés al enemigo, un delito castigado con la pena de muerte.

Ante esta situación, y tras pasar tres días encarcelado, Meegeren confesó ser el autor de la obra, además de otras obras de Veermer expuestas en los principales museos de Holanda y de otras atribuidas al también pintor holandés Pieter Hooch.

Henricus Antonius Van Meegeren había nacido en Holanda en 1889, por presiones paternas empezó a estudiar arquitectura aunque pronto lo abandonó para dedicarse a su verdadera pasión, la pintura.

En 1914 superó los exámenes de la Real Academia de Artes de la Haya y empezó a trabajar como profesor de dibujo e historia del arte al tiempo que pintaba.
Malle Babbe (1633-35) F. Haals y a la izquierda
una falsificación de Van Meegeren
En un principio su arte fue apreciado, entró a formar parte de la Haagse Kunstkring, una exclusiva sociedad de pintores y escritores, vendía bien sus obras y en verano se trasladaba a la Costa Azul, donde retrataba a turistas ingleses y americanos, ganándose la fama de ser un gran retratista.

Su estilo se fue acercando cada vez más al de la pintura holandesa del siglo XVII, conocido como la Edad de Oro neerlandesa, lo que le valió una gran cantidad de críticas por su falta de originalidad. Ante estas críticas Meegeren reaccionó empezando a falsificar obras de Vermeer, Frans Hals o Pieter de Hooch, con ellas quería demostrar que no sólo era capaz de imitar el estilo de los grandes maestros del siglo XVII holandeses sino también rivalizar con ellos.

Los discípulos de Emaús (1937) H. Van
Meegeren como J. Veermer
En 1937 realizó la que sería una de sus falsificaciones más perfectas, Los discípulos de Emaús. Para realizarla usó como modelo La cena de Emaús de Caravaggio, pintó con pinceles de pelo de tejón, similares a los que usaba Vermeer, mezcló sus pinturas, usando antiguas fórmulas, con lapislázuli o añil y utilizó lienzos de obras del siglo XVII.

La pintura fue autentificada por el Dr. Abraham Bredius, un experto veermeriano, y adquirida por la Rembrandt Society por 520.000 florines que la donó al Museo Boijmans Van Beuningen de Róterdam, donde se expuso de manera destacada, en una exhibición especial en 1938, junto a otras 450 obras maestras holandesas.

Meegeren siguió falsificando y ganando una gran cantidad de dinero que gastaba en una vida llena de lujos y vicios, hasta su detención y confesión en 1945.

Van Meegeren pintando Jesús entre
los doctores
En un principio los jueces pensaron que no era más que un burdo intento por eludir la condena, pero su abogado consiguió el permiso para que pudiera demostrar su inocencia pintando una nueva falsificación.

Entre julio y diciembre de 1935 y ante seis testigos, un fotógrafo, un experto en arte, tres oficiales de justicia y su carcelero, pintó su última obra, Jesús entre los doctores, imitando a la perfección el estilo de Vermeer.

Al mismo tiempo, un grupo de expertos examinó las obras que Meegeren señaló como propias y llegaron a la conclusión de que todas eran falsificaciones, causando una gran conmoción en el mundo del arte y en los bolsillos de los compradores que vieron como el precio de sus pinturas se devaluó.
H. Van Meegeren
La fiscalía cambió los cargos de alta traición por colaborar con el enemigo por los de falsificación y fraude, siendo condenado a un año de cárcel y la confiscación de sus bienes.

Van Meegeren murió dos semanas después de hacerse pública la sentencia, el 30 de diciembre de 1947, siendo enterrado en un funeral multitudinario.

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